Mirar con otros ojos

 8 dic 2014

No sé que me andará pasando que vengo soñando cosas tan raras. Mi inconsciente, o quien sea que genere los sueños, me quiere hacer reflexionar a toda costa.

Ayer soñé que estaba en la cocina de mi casa con mi familia y entraba una especie de bicho/insecto, que volaba. Como soy medio fóbica a los insectos y este tenía el tamaño de una paloma (era enorme!), lo primero que hice fue atinar a agarrar algo y golpearlo. Era un bicho que no había visto nunca, me asusté, no pensé y actué a la defensiva, casi instintivamente. 

Este bicho, algo golpeado pero no muerto, se aleja tambaleando y una vez fuera de mi casa, lo veo parar para recomponerse. Me quedé observandolo, todavía asustada. En ese momento, no me pregunten cómo porque los sueños no tienen lógica, reconozco que ese bicho era una persona y no cualquiera, era una mujer guerrera, una heroína, que había tomado esa forma no humana, para poder descansar un poco. 

El sueño concluyó con esa escena y me desperté con la enorme culpa de haber querido golpear algo valioso, sólo porque era desconocido para mi y recordé cuántas veces he juzgado a alguien por su apariencia, cuántas veces contestamos mal a quien no se lo merece, cuántas veces creemos que es peligrosa una persona, sólo porque no se ve cómo esperamos.

He conocido sabios vestidos de harapos, seres talentosísimos que jamás te llamarían la atención en la calle por su belleza y sin embargo, al conocer su trabajo, te emocionarían hasta las lágrimas. He visto heroínas canosas, arrugadas, gordas. He visto caballeros y príncipes capaces de dar hasta lo que no tienen por hacer feliz a alguien, y que jamás observaríamos porque no se ven como los galanes de las películas. Las personas más generosas y nobles que conocí, fueron las que menos poseían. Doctores, voluntarios, docentes, amigos, artistas, miles de personas invisibles hacen de este mundo un lugar mejor, iluminan su entorno casi de manera imperceptible.

Ser lindo, flaco, exitoso, vestir bien, tener un mejor auto, salir a comer a lugares caros, eliminar la celulitis, parecer de 20 cuando tenes 40, usar ropa de marca, no mejora el mundo en el que vivimos, no hace que tu hijo crezca con mejores valores, no te hace buena persona, no hace del mundo, un lugar mejor para vivir. Todo eso, sólo enriquece tu ego y dejame decirte algo, ser esclavo de tu ego es muy triste y mediocre. 

El de los harapos, el del auto último modelo, vos y yo tenemos algo para darle al mundo. Chiquito o grande, da igual. TODOS tenemos algo para dar, para ayudar. 

No todos los héroes tienen tiempo de ir a la peluquería o plata para comprar la mejor ropa. Dejemos de esperar que el cambio lo empiece otro. Empecemos por conocer a los otros por lo que son y por los que hacen, en vez de por cómo se ven o cuánto poseen. Dale?

Los abrazo fuerte.



0 comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por pasar por el blog y dejar tu comentario!

Blog template by simplyfabulousbloggertemplates.com

Back to TOP