Mi descargo (no apto para sensibles)

 6 ago 2015


Hasta en los momentos más duros de mi vida, siempre sentí un lazo fuertisimo con la alegría y la esperanza. Siempre hubo algo dentro mío, como una llama, que sobrevivía a cualquier temporal y que mantenía vivo e intacto el respeto y el amor por la vida.



Durante todo el proceso de enfermedad que viví junto a mi mamá, saber que la muerte era inminente y cercana, en vez de entristecerme, me hacía fortalecer y aferrar aún más a lo vivo.

Será por eso que me cuesta tanto aceptar mi realidad actual. Mamá se fue hace casi tres meses, y para mi sorpresa, no hay hueco en el que la tristeza no lo haya invadido todo. La sensación de que algo mío se murió con ella es inevitable. Duelo le dicen.

Hace más de un año, cuando me enteré que había vuelto su cáncer, sabía que empezabamos la cuenta regresiva y en ese momento empecé terapia para poder ir trabajando las emociones a medida que aparecían. Semana a semana me fui fortaleciendo, armando de coraje, madurando de golpe y me fui convirtiendo en mamá de mi mamá (aunque un poquito lo fui siempre).

Después de una dolorosa agonía, mamá se fue, y con ella se fue toda mi entereza.

Sé que se llama duelo, que dura varios meses, que nos pasa a todos, que es inevitable, que transitarlo es sano y natural, y que de a poco voy a ir recuperandome. Pero saben que? Apesta, duele, duele demasiado, vivo el día entero con la sensación de vacío y muerte adentro mío, ubicado al ladito de esa llama que antes lo llenaba todo de esperanza.

Me miro en el espejo y no me reconozco, no recuerdo la última vez que me reí a carcajadas, que bailé, que me desperté sonriendo, que disfruté un paseo, que tuve ganas de vestirme linda y salir.
Sé que es normal sentir todo lo que siento, y me lo repito constantemente, pero para mi, que viví siempre tan aferrada a la vida, no lo es y me peleo a diario entre el permitirmelo porque sé que es necesario llorarla, y la desesperación por volver a ver encendida mi llama.

Perdonen mi catarsis, necesitaba hacerla. Sé que en un tiempo voy a ser la optimista que solía ser, pero no podía dejar de dedicar unas palabras a mi tristeza. Quizás dandole lugar fuera de mi, me libera un poco la carga.

Seguro mi próximo post me encuentre más alegre. Es mi deseo y mi intención.

Pd: puse que mi relato no es apto para sensibles porque este tiempo descubrí que a mucha gente le da alergia estar cerca de una persona triste. Quizas piensan que es contagioso, que llorar es sólo para los depresivos, o que hablar de muerte es cosa de locos. No, capos: la tristeza, la rabia, la impotencia, la angustia, son emociones tan válidas como cualquier otra y me permito vivirlas y hablarlas con la naturalidad que merecen.

2 comentarios:

DieGo 7/8/15, 0:51  

Cómo quisiera sentarme a tu lado, darte mi hombro, o mis oídos, o quizás solo un abrazo.... Te leo en la penumbra, y te envío toda mi luz, cómo en otras épocas...

DieGo 7/8/15, 0:51  

Cómo quisiera sentarme a tu lado, darte mi hombro, o mis oídos, o quizás solo un abrazo.... Te leo en la penumbra, y te envío toda mi luz, cómo en otras épocas...

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