El 2014 no fue un año como cualquier otro

 28 dic 2014

Repaso donde estaba hace un año, me observo desde lejos y me siento otra persona. Una mucho mejor que la que era. Vencí miedos, rompí patrones, enfrenté fantasmas, ordené ideas, solté rencores, cerré historias, empecé nuevas. Acá un resumen de algunas de las locuras que viví este año:

Me pude sacar sangre sin desmayarme, me mudé por cuarta vez en tres años, me subí a un avión despues de 20 años y viajé casi 2000 km para vivir un romance corto pero hermoso, invité a mi casa a vivir por dos semanas a alguien que no había visto nunca porque necesitaba techo, dejé lo que había empezado a estudiar, retomé canto, me subí dos veces al escenario, me puse un arito en la nariz, me amigué con la pintura y vendí mi primer cuadrito. Y la que más me llena el alma: conocí un montón de gente hermosa que hoy forma parte de mi vida, y espero que lo haga por mucho tiempo más.

No fue un año exento de dolor, tuve mil caídas, pero me levanté tras cada una de ellas.

- Cada miedo que vencí, me volvió más valiente.
- Cada etapa que cerré, con o sin dolor, me preparó para vivir la que le siguió.
- Cada idea que ordené, me ayudó a conocer quien soy y qué quiero.
- Cada persona que conocí, me enriqueció el alma y fue mi maestra.
- Cada elección que hice, me hizo libre y feliz.


Me siento protagonista de la historia que escribo cada día, me siento rodeada de gente que me da la mano para saltar y me agarra si me caigo, aprendí a disfrutar quien soy y estoy lista para todo lo que me espera en el 2015.

Buen año nuevo para todos
Pecas




Read more...

Sigo aprendiendo, porque sigo andando

 16 dic 2014

Lento o rápido, lo importante es avanzar
Aprendí que no hace falta decir todo lo que siento o pienso, que a veces es mejor esperar que hablen los actos (míos y de los demás). Que los fracasos no me definen, sino lo que hago tras cada una de las caídas.

Aprendí que nada puede ser forzado, que cada meta se alcanza cuando estamos listos, cada persona llega cuando la necesitamos, y se va, cuando ya no tiene que formar parte de nuestro presente. Que tenemos maestros en todos lados, en los libros, en los amigos, en la naturaleza, y que sólo hay que abrir la mente para verlos.

Aprendí que no todo lo que brilla, tiene luz propia. Mucha gente brilla por robar la luz de los demás.
Aprendí que la vida es una escuela en la que a todos nos toca aprender diferentes lecciones, y si no estamos en los zapatos del otro, no debemos juzgar su camino, sus actos, sus decisiones, sus tiempos. Cada uno hace lo que puede, cuando puede.

Aprendí que cada día que vivo y no fui feliz, me estoy fallando a mi misma, pero lo más importante, es que estoy aprendiendo a perdonarme por ello. Nadie me enseñó a ser feliz y a amar mi vida.

Estoy aprendiendo que merezco un trabajo que me haga feliz, amigos que me den la mano en buenas y malas, pasiones que me hagan sentir viva, amores que me hagan flotar, charlas que me revolucionen, y que cada sueño se me cumpla, cuando llegue el momento.

Estoy aprendiendo que todo es pasajero, las personas, los te quieros, los sentimientos, los éxitos, no duran para siempre. Lo eterno y permanente es el Alma, la esencia y eso es lo que hay que cuidar, mimar, amar, respetar, escuchar y valorar, porque si estamos en armonía con el Alma, nos sentiremos tan dichosos que nada de lo que pase fuera nuestro podrá afectar nuestra paz interna.

Estoy aprendiendo que el único amor que hay que buscar desesperadamente es el propio, porque con el prójimo fluye o no, se siente o no, llega o no: no se busca y no se fuerza.

Aprendí que cuando todo parece perdido, es más útil dejar de remar y quedarnos flotando. Las fuerzas, tarde o temprano reaparecen para llevarnos a la orilla.

Aprendí que el tiempo no es sabio, pero puede volvernos sabios a nosotros, SOLO si lo decidimos. Que el tiempo pase para todos, no siempre significa que todos crezcamos, porque crecer no tiene que ver con la edad, sino con evolucionar.

Y lo más importante de todo, aprendí que nunca es tarde para aprender.

Read more...

Mirar con otros ojos

 8 dic 2014

No sé que me andará pasando que vengo soñando cosas tan raras. Mi inconsciente, o quien sea que genere los sueños, me quiere hacer reflexionar a toda costa.

Ayer soñé que estaba en la cocina de mi casa con mi familia y entraba una especie de bicho/insecto, que volaba. Como soy medio fóbica a los insectos y este tenía el tamaño de una paloma (era enorme!), lo primero que hice fue atinar a agarrar algo y golpearlo. Era un bicho que no había visto nunca, me asusté, no pensé y actué a la defensiva, casi instintivamente. 

Este bicho, algo golpeado pero no muerto, se aleja tambaleando y una vez fuera de mi casa, lo veo parar para recomponerse. Me quedé observandolo, todavía asustada. En ese momento, no me pregunten cómo porque los sueños no tienen lógica, reconozco que ese bicho era una persona y no cualquiera, era una mujer guerrera, una heroína, que había tomado esa forma no humana, para poder descansar un poco. 

El sueño concluyó con esa escena y me desperté con la enorme culpa de haber querido golpear algo valioso, sólo porque era desconocido para mi y recordé cuántas veces he juzgado a alguien por su apariencia, cuántas veces contestamos mal a quien no se lo merece, cuántas veces creemos que es peligrosa una persona, sólo porque no se ve cómo esperamos.

He conocido sabios vestidos de harapos, seres talentosísimos que jamás te llamarían la atención en la calle por su belleza y sin embargo, al conocer su trabajo, te emocionarían hasta las lágrimas. He visto heroínas canosas, arrugadas, gordas. He visto caballeros y príncipes capaces de dar hasta lo que no tienen por hacer feliz a alguien, y que jamás observaríamos porque no se ven como los galanes de las películas. Las personas más generosas y nobles que conocí, fueron las que menos poseían. Doctores, voluntarios, docentes, amigos, artistas, miles de personas invisibles hacen de este mundo un lugar mejor, iluminan su entorno casi de manera imperceptible.

Ser lindo, flaco, exitoso, vestir bien, tener un mejor auto, salir a comer a lugares caros, eliminar la celulitis, parecer de 20 cuando tenes 40, usar ropa de marca, no mejora el mundo en el que vivimos, no hace que tu hijo crezca con mejores valores, no te hace buena persona, no hace del mundo, un lugar mejor para vivir. Todo eso, sólo enriquece tu ego y dejame decirte algo, ser esclavo de tu ego es muy triste y mediocre. 

El de los harapos, el del auto último modelo, vos y yo tenemos algo para darle al mundo. Chiquito o grande, da igual. TODOS tenemos algo para dar, para ayudar. 

No todos los héroes tienen tiempo de ir a la peluquería o plata para comprar la mejor ropa. Dejemos de esperar que el cambio lo empiece otro. Empecemos por conocer a los otros por lo que son y por los que hacen, en vez de por cómo se ven o cuánto poseen. Dale?

Los abrazo fuerte.



Read more...

Que ventana elegís?

 4 dic 2014

Imaginate en una habitación con una ventana sucia y la otra limpia.

La ventana sucia nos deja ver lo malo de cada cosa, lo que falta, lo que hicimos mal. La limpia, las virtudes, lo que logramos, las oportunidades.

A través de cual decidís ver la vida?
Vos elegís como vivir. El cambio empieza por cambiar tu mirada.

Read more...

Blog template by simplyfabulousbloggertemplates.com

Back to TOP