He descubierto que
soy una persona que llora por todo. Y no porque viva triste, me emocionan los reencuentros, me emocionan las palabras que salen del corazón, el arte, el coraje del que se anima, percibir el dolor ajeno, ver y sentir el amor, la generosidad, la humildad, la verdad.
Me emociona la vida, que por más dura que se ponga de a ratos,
es un maldito maravilloso e inmejorable milagro. Me emociona que la vida insista, que predomine sobre la muerte, que le gane al miedo, que no sepa de límites; que como el sol, vuelva a salir después de cada latencia o muerte.
Porque pasa, lo oscuro pasa, lo malo pasa, lo triste pasa y lo alegre también y así es esta vida: contrastes permanentes que se suceden llenando días. Y cuando en lugar de solo respirar, te percibís parte protagonista de este ciclo, puta que emociona!
Me pasa sólo a mi?
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