Hay años raros, diferentes, que por las cosas que nos pone en el camino, nos obligan a cambiar nuestros hábitos y también nuestra personalidad.
Desde que me volví de San Luis, mi vida fue dura. Volví a la ciudad a la que había jurado no volver jamás, sin un centavo, sin trabajo, sin casa, sin novio y con muchisimas penas de una relación que dejó más cicatrices de las que hubiera querido.
Desde entonces, mi primeras metas fueron reconstruirme, sanar heridas, acostumbrarme a ser "yo", y no más "nosotros", amigarme con la ciudad de la furia, buscar casa, trabajo, buscarme una vida.
Desde entonces no hago más que seguir buscando, porque me reconozco responsable de todo lo que me tocó vivir y no quiero que se repita. Desde entonces, esa mujer que llegó, está en constante mutación. Mutación que es imposible eludir cuando te das cuenta, que lejos de ser víctima, yo soy quien elije la vida que vive, y que había vivido hasta entonces.
Creo que una sola de las personas que conocieron la que fui antes, hoy sigue en mi vida. El resto, no pudieron soportar o acompañar los cambios. Y si, cambiar no es fácil y seguro no debo haber sido una buena compañía este tiempo.
Apenas llegué de San Luis, mi hermana trajo al mundo a Magui, la familia se revolucionó. Al tiempo, mamá empezó con sus problemas de salud. Yo, de mudanza en mudanza y de trabajo malo, a trabajo peor. Aún así, y con los reveses cotidianos yo seguía luchando por lograr mi transformación personal.
La vida me fue dando un respiro, un trabajo no muy grato pero estable, de regreso a casa, nuevos y lindos amigos, retomar actividades que me hacían feliz. (¿La calma antes de la tormenta?)
Hace un año atrás, con mamá luchando por su vida, yo intentaba intercalar el proceso que nos afectaba a todos, junto a mi propio crecimiento. La búsqueda interna seguía porque a diario mis heridas seguían doliendo y me pedían un cambio más profundo. Y por supuesto, lidiar con la idea de la muerte, te obliga a replantearte tu vida entera.
La enfermedad y la muerte de mamá me dejaron casi como cuando volví de San Luis. Sin trabajo, habiendo abandonado todas las actividades que me hacían bien, alejada de mis amistades, y completamente perdida y vacía. Mis últimos meses, fueron de ella.
Aunque tuve un año para prepararme, su partida dejó igual una sensación de soledad enorme. Por su ausencia concreta, porque yo elegí aislarme (es mi forma de atravesar el dolor) y porque de repente una muerte, te cambia tanto, que toda "tu" gente, te resulta extraña. Dejan de llamarte, no sé si por respetar mi aislamiento, porque fui un plomo depresivo o porque no supieron cómo hacerse presentes. Ellos se mudan, se casan, tienen hijos, se van de viaje, y vos apenas tenes fuerzas de levantarte a la mañana y respirar. Hay momentos en los que he sentido que nadie en el mundo, podría entenderme.
Algo así fue este año. Recién ahora la tristeza aflojó, pude retomar con más fuerzas que nunca, la búsqueda de la mujer que quiero ser, post crisis. Y día a día la voy construyendo.
A veces quiero levantar el teléfono y compartir lo que me pasa con quienes eran mis amigos, pero se perdieron la mayor parte de la película y no tengo ganas de contarla. Me hubiera gustado que la vivan conmigo.
Yo sé que soy en parte responsable de eso. No sé pedir ayuda y estar sola me ayuda a recuperarme más rápido. Necesité alejarme de todos y hoy no me juzgo por eso.
Llega mi cumple y no deseo estar con nadie más que conmigo misma, porque mal que mal, soy la única que sostuvo, peleó, curó heridas, se rompió por aprender de los errores del pasado, fue aprendiendo a quererse, a perdonarse, vencí miedos, maduré a golpes, y todo eso lo hice sola.
Sé que se me puede notar cambiada y lo estoy. No callo más lo que pienso, no pienso más en el otro antes que en mi, sólo hago lo que deseo, no acepto nada ni a nadie que no me sume, no siento más culpa, no mendigo más amor, tomo mis decisiones sin consultar ni pedir permiso, y ya no hago nada esperando que así, me quieran.
Cambié mucho y está bien, porque estos cambios me hacen feliz A Mi, y me están convirtiendo en la que siempre quise ser: una mujer libre, feliz, creativa, llena de paz interior, de proyectos hermosos.
Bienvenido quien quiera sumarse al viaje. Siempre aclaro que no es fácil estar conmigo.
Y quien no pueda... Que tenga buena vida o la que logre construirse.
Ojalá sean felices, venimos a este mundo para esto. No tengan miedo a cambiar, a rediseñarse, a dejar un trabajo que odian, una pareja que ya no los ilumina. La vida es demasiado corta para dedicarla a cosas que no nos den satisfacción. Ser feliz, no depende de nadie más que vos.
Yo, dentro de lo que puedo, lo soy... mucho más que ayer y menos que mañana. Y voy a cambiar cuantas veces se necesiten... No por nada soy serpiente y cambio la piel vieja por la nueva.
Si con mi distancia, lastimé a alguien, pido disculpas, fue realmente necesario meterme para adentro y me costó mucho conectarme, mientras mi mamá se moría, con gente, cuyas preocupaciones eran tan distintas a las mías.
Hice lo mejor que pude.
Cuento con una mano a la gente que sabe quien soy hoy.
No necesito más.
Tengo todo lo que necesito, me tengo a mi,
y aun respiro (que no es poco)
Read more...